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  • Olivia León Huacuja

La cultura del castigo o el mundo binario

Actualizado: feb 23

Por Olivia León Huacuja* (@olivialeonh)


Cuando era niña, mi mamá me llevaba mucho al cine. Confieso que me era difícil entender qué pasaba en las películas por la rapidez de los diálogos y tal vez por lenguaje no verbal, bromas e ironías. Poco a poco, mi mamá adoptó el rol de intérprete doble. Por un lado, me “traducía” lo que decían los personajes en palabras que yo pudiera entender. Por el otro lado, respondía una pregunta que para mí era fundamental: casi al inicio de todas las funciones, susurrándole, yo le preguntaba quién era bueno y quién malo. Esta costumbre empezó una vez en la que alguien que yo creía que era bueno resultó ser malo (¡!) y salí de aquella función con una confusión abrumadora. ¿Por qué robaba si ella era buena? O ¿Por qué les había ido bien a los malos? Y así, mi mamá se convirtió en mi filtro de personajes moralmente ambiguos de las películas de ficción.


Un buen día, no respondió mi pregunta. Quizá no la oyó; quizá olvidó responderme, pero quizá, solo quizá, ella tampoco sabía quién era quién. Ese día lo tengo presente porque durante toda la película no supe qué esperar del final. De tanta incertidumbre, comparto un par de reflexiones.


Quería que mi mamá esclareciera esa característica de los personajes para saber qué destino merecerían. Quería saber con quién me podía encariñar y con quién no. Resulta que esa división entre “malos” y “buenos” era fundamental porque solo así podría saber quién ganaría dinero, tendría una vida en familia y terminaría sonriente en su casa y quién saldría accidentado, triste en la cárcel y sin compañía. En mi mente, las personas se dividían en dos –malas y buenas—en un mundo donde a las buenas les iría bien y a las malas, mal.


Con el paso de los años descubrí que nada es tan simple. Etiquetarlo todo bajo adjetivos como “malo” y “bueno” se queda muy, muy corto. Aquella división tan determinista no existe más que en la mente de mi yo niña y empeora porque es solamente entre dos partes. Ese etiquetado es dañino por lo moralista y simplista.

Muchas historias –en películas, cuentos, novelas, mitos y discursos— nos han impuesto esa polaridad para todo. Esta división maniquea nos ha servido como atajo mental. Esa brutal separación la hemos depositado también, si no especialmente, en lo que entendemos sobre los delitos y cárceles. Así como a mí me ayudaba a lidiar con la ansiedad del futuro dentro de las salas del cine, fuera de ellas nos permite colocar en pedestales a algunas personas y en basureros a otras. No es ninguna coincidencia que hay quienes se refieren a las cárceles como basureros sociales. Pausa. Basureros. Sociales. Hace falta conocer mejor a las personas privadas de la libertad y guardias para darse cuenta de que la realidad dentro de las cárceles es mucho más compleja.


México está viviendo una crisis de derechos humanos: 73 mil personas desaparecidas (1), 10 feminicidios al día (2) y, en promedio, un homicidio ocurre cada 15 minutos (3). Además, regla la impunidad porque por cada 100 asesinatos, en solo 5 se condena al responsable (4). Sin embargo, en las cárceles mexicanas, el 70% de las personas privadas de la libertad no ha terminado la secundaria y 60% está en la cárcel por el delito de robo (5). Esta situación es dolorosa porque no estamos haciendo justicia a las víctimas de desapariciones, homicidios o feminicidios y estamos excluyendo de la sociedad a quienes ya han sido excluidas de ella por pobreza y una extrema desigualdad de oportunidades.


Un objetivo de las cárceles es reinsertar a las personas a la sociedad, pero quienes hoy las habitan no siempre estuvieron insertas, incluso antes de pisar una prisión. Lo que estamos haciendo con la población penitenciaria es excluirla para luego incluirla. No tiene sentido. Preguntémonos para qué sirve la cárcel en realidad. Busquemos más soluciones.


El tema no es sencillo. Necesitamos hablar más sobre cárceles, sobre justicia, sobre verdad. Necesitamos deshacernos de nuestros propios prejuicios binarios y repensar el sistema penitenciario para que quienes salgan de las prisiones tengan oportunidades reales de integrarse sanamente a la sociedad. La cultura del castigo nos ha enseñado que los crímenes los cometen los malos, que los malos necesitan ser castigados y que el mejor castigo es la cárcel. Sin embargo, esta cadena lógica tiene fallas fundamentales que les invito a cuestionar conmigo en este espacio.


Olivia León Huacuja estudió una maestría en estudios de desarrollo en el Graduate Institute (IHEID), en Ginebra, es politóloga por el CIDE y adoradora de los perritos.


Bibliografía


1. Animal Político. En México hay más de 73 mil desaparecidos y más de 3 mil fosas clandestinas. Animal Político. [Online] 13 Jul 2020. [Cited: 30 Dec 2020.] https://www.animalpolitico.com/2020/07/mexico-73-mil-desaparecidos-fosas-clandestinas/#:~:text=Entre%20enero%20y%20junio%20de,de%20177%20mil%20844%20personas.

2. —. Hay más de 40 mil desaparecidos y 36 mil muertos sin identificar en México, reconoce Gobernación. Animal Político. [Online] Jan 17, 2019. [Cited: May 20, 2019.] https://www.animalpolitico.com/2019/01/40-mil-desaparecidos-mexico-victimas-sin-identificar/.

3. —. Matar en México: impunidad garantizada. Animal Político. [Online] Jun 19, 2018. [Cited: May 20, 2019.] https://www.animalpolitico.com/muertos-mexico-homicidios-impunidad/creditos.php.

4. Ángel, Arturo. El crimen organizado mata a 6 de cada 10 en el primer año de gobierno de AMLO. Animal Político. [Online] 22 April 2020. [Cited: 30 Dec 2020.] https://www.animalpolitico.com/2020/04/crimen-organizado-primer-ano-gobierno-amlo/.

5. García, Carina and Jiménez, Horacio. Hay entre 10 y 11 feminicidios cada 24 horas en México pese a contingencia. El Universal . [Online] 22 Apr 2020. [Cited: 30 Dec 2020.] https://www.eluniversal.com.mx/nacion/hay-entre-10-y-11-feminicidios-cada-24-horas-en-mexico-pese-contingencia.

6. Animal Político. Crimen y violencia en México. La guerra que no acaba. Animal Político. [Online] April 2020. [Cited: 01 02 2021.] https://www.animalpolitico.com/video/crimen-y-violencia-en-mexico/?esg.

7. INEGI. Datos preliminares revelan que en 2019 se registraron 36 mil 476 homicidios. Información a nivel nacional y por entidad federativa. INEGI. Mexico City : Press release, 2020.


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