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  • Olivia León Huacuja

Ir de cero a cien. Eso se espera de ti

Por Olivia León


Das un paso fuera de la cárcel en la madrugada. Sin documentos, efectivo, ropa, ni a quién llamar. No sabes dónde estás ni a dónde ir. Desde ese momento, sin embargo, ya no te respalda el sistema que te envió ahí. Quedas a tu suerte para conseguir un trabajo, hogar, documentos, compañía, salud y seguridad. Ir de cero a cien. Eso se espera de ti.


Ahí, con ese primer paso fuera, empieza el proceso de reinserción social.


“Cuando se abrieron las puertas de la cárcel para que yo saliera, se cerraron las de la sociedad”


El artículo 18° de la Constitución mexicana dice que “el sistema penitenciario se organizará sobre la base del respeto a los derechos humanos, del trabajo, la capacitación para el mismo, la educación, la salud y el deporte como medios para lograr la reinserción del sentenciado a la sociedad y procurar que no vuelva a delinquir(…)”. En otras palabras, el objetivo constitucional del encarcelamiento es la reinserción de la persona sentenciada.


Sin embargo, estos centros presentan deficiencias importantes en materia de personal, salud, higiene y capacitación. También hay insuficiencia de programas para prevención de adicciones y desintoxicación. Tienen actividades delictivas y condiciones de autogobierno. No existen espacios y actividades óptimos de capacitación o deporte. Muchas personas internadas han reportado haber sido víctimas de violencia dentro de estos lugares. La sobrepoblación y el hacinamiento son frecuentes en los centros estatales y, en los federales, muchas veces su población no sale de sus celdas más de una hora al día. Además durante este tiempo se deterioran sus lazos familiares, redes de apoyo y oportunidades laborales que podrían permitir su estabilidad al salir de prisión.


¿Crees que estas condiciones permiten su reinserción a la sociedad? Al contrario, más bien, dan pie a que vuelvan a cometer delitos. Los datos dicen que tres de cada diez de las personas en alguna cárcel mexicana ya había estado en una antes, pero la cifra específica de reincidencia posiblemente es mayor debido a imprecisiones en los datos y los altos niveles de impunidad en México.


En OCUPA creemos que la reinserción social es fundamental como medida de justicia. Queremos visibilizar el papel que el Estado debería tomar para garantizar la igualdad, la no discriminación y la no repetición de delitos ni violencias. Por eso lanzamos una iniciativa de reforma constitucional con dos objetivos. El primero es que la reinserción social sea un derecho de quienes están en la cárcel o han sido liberadas, de las víctimas y de la sociedad. El segundo es centrarnos en la cultura y la salud emocional para disminuir violencias y permitir la reinserción social.


Si queremos la pacificación de un país con más de diez años sangrientos, debemos atender las causas de la violencia y la delincuencia. Esto lleva responsabilidades sociales y legislativas. Con esta iniciativa queremos atender parte de las dos.

La cárcel como respuesta al delito es parcial y solo tiene sentido si dota a las personas con herramientas necesarias para que, al salir en libertad, tengan la posibilidad de integrarse a una realidad distinta a la que las llevó a prisión. Así, y solo así, sabremos lo que es una verdadera reinserción social.

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